Llega un día en el que, simplemente, te cansas.
Te cansas de la rutina, de perseguir imposibles, de esperar, de que no te tomen en serio...
Te cansas de todo y a la vez de nada.
Te ves sumergido en una especie de tormenta que parece no tener fin.
Pero, de repente, un día esa tormenta pasa a ser una simple llovizna.
Y después todo desaparece.
Entonces, y solo entonces, te atreves a desafiar al mundo con tu sonrisa.
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