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sábado, 25 de enero de 2014




This.





De él.

Me enamoré de su sonrisa, de sus ojos, de sus besos, de sus abrazos, de sus manos, de su mirada, de la forma en que dice mi nombre, de su risa, de sus caras raras, de su forma de ser, de nuestras conversaciones, sus mensajes, de su sonrisa a la mitad de cada beso, de su olor, de nuestras tonterías, de la manera en que hace que un simple mensaje cambie mi estado de ánimo, de la manera en que me hizo ver las cosas, de lo feliz que me hace, de lo que provoca en mí, de lo que me hace sentir, de la manera en la que me hizo volver a vivir...
Me enamoré de él.

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viernes, 24 de enero de 2014

¿Nunca te has parado a pensar...?

Te levantas, vas al instituto, en el que estas toda la mañana escuchando y apuntando cosas que, realmente, no te importan, sentado en tu silla, incómodo.
Te sudan las manos pero sabes que, si abres la ventana, alguien te dirá que tiene frió y te obligara a cerrarla otra vez. 
Tratas de ser perfecto, hablar lo necesario, incluso eres amable con personas que hablan mal de ti a tus espaldas o, peor aún, en tu propia cara. 
Pero no te rindes.
Terminan las clases y te vas a tu casa, no conforme con todo lo que has hecho a lo largo de la mañana, diciéndote que algún día ellos trabajaran para ti, tratando de convencerte de que realmente eres importante
Llegas a tu casa, aguantas a tu madre, que te regaña por que tu cuarto esta desordenado otra vez.
Echas viajes a la cocina, sin saber realmente qué quieres comer.
Cuando lo encuentras subes a tu habitación y te tumbas en la cama mientras miras el móvil. Al rato, tu madre entra habitación y te regaña porque deberías estar estudiando. 
Le contestas con mal humor que no tienes tarea ni nada que estudiar, pero para ella siempre hay algo que estudiar. Ve que no le haces caso y se va, hablándole a nadie de lo mal que haces las cosas.
Sigues escuchando música y, al rato, porque tú quieres y nadie te lo ha dicho, te levantas, abres la mochila y haces los deberes.
Al cabo de tres horas, que para tu madre habrá sido media hora (como mucho), sales de tu habitación, vas al baño, te lavas la cara y bajas a cenar.
Subes de nuevo, te cepillas los dientes y, al mirarte en el espejo, te das cuenta de que tienes el pelo hecho una mierda, de que aunque no comes demasiado y no estás "gorda", no estás conforme contigo mismo. 
Sin querer, una lágrima cae por tu mejilla. Lágrima que limpias rápidamente porque tu madre entra en el baño.
Sales del baño mientras le das las buenas noches y regresas a tu habitación.
Te pones el pijama, te acuestas, contestas los últimos whatsapp y dejas el móvil en la mesita (cargando casi siempre). 
Apagas la luz y, después de un minuto de silencio, otra lágrima cae. Y otra... Y otra... Y ya no puedes parar. Con ellas viene el llanto, que intentas ocultar poniendo la cara contra la almohada. 
Poco a poco te vas calmando, aunque sepas que el siguiente día será igual. Y el siguiente idéntico al anterior... Y, sin darte cuenta, te quedas dormido. 
No sueñas nada o, quizá no lo recuerdas.
Al poco rato suena el despertador y... (vuelve a leerlo).

Ciclo.

Ciclo femenino:

  • Te haces una foto.
  • Te enamoras de ella.
  • Empiezas a buscarle defectos.
  • La odias.
  • La borras.

Por la sombra.

Ya sé que:


  • No soy guapísima, ni guapa si quiera.
  • No tengo el mejor cuerpo.
  • No soy la persona más simpática ni la más alegre.
  • No soy la mejor persona del mundo.
  • Tengo más defectos que virtudes.

Así que, te agradecería con el alma que no me lo recordaras a cada minuto.

Gracias.


martes, 7 de enero de 2014

Solo bastó un gesto.





Obvio.


Te amo, X, porque tiemblo cuando pienso en ti. Porque sufro y no puedo dormir. Porque lo hice por ti y tú no lo sabes. Porque quisiera decirte la verdad y que no me odies. Porque te necesito y estoy sola, más sola que nunca...