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sábado, 26 de octubre de 2013
Madurar es:
Saber que los monstruos no están en nuestro armario, ni debajo de la cama, sino dentro de nosotros.
Aprender a ser nuestros propios amigos.
Aceptar que, aquello que en un buen momento comenzó, en otro, quizá menos bueno, acabará. Porque absolutamente nada es eterno, por desgracia.
Saber que por mucho que te esfuerces en conseguir algo, el destino es quien tiene la última palabra, y es él quien decidirá que sucederá con nuestras vidas.
Madurar es aprender a sonreír, por muy hecho mierda que estés por dentro, por muy grande que sea el nudo de tu garganta, por muchas ganas que tengas de llorar, por muy grande que sea esa presión en el pecho...
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