Se suponía que era un para siempre.
Uno de esos en los que nadie ni nada te separará de esa persona.
La falsedad, envidia, nervios... nos hicieron perder el norte...
No voy a pedir perdón si no he hecho algo.
No voy a intentar arreglar las cosas si no pones de tu parte.
Sufro, sí, pero eso no significa que quiera arrastrarme...
Trágate el orgullo, acepta tus errores como hace todo el mundo. Cuando lo hagas, si es que ocurre, hablaremos.

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